(Con ligeras excepciones)

Por: Newton Hoogliuter Gonzalez

El cine es una de las manifestaciones del arte más importante en el mundo de hoy, las películas narran diferentes situaciones de la vida cotidiana, ya sea real ya sea ficticia, ya sea del pasado o ya sea un visión futurista. En lo que a mí se refiere, particularmente el cine me apasiona, me fascina, realmente es un verdadero deleite ver una buena película.

Busco en la cinematografía una exhibición de lo más sublime del arte, una verdadera manifestación de la excelencia de lo artístico, no importa el género, dicho de otro modo, que la película sea un drama o una comedia, un romance o un musical, sea de suspense o ciencia ficción, sea un tema histórico, policíaco o western (de vaqueros), ya sea erótico o de aventuras, ya sea documental o cine negro, lo significativo es que tenga alta calidad en sentido general, pero ojo con esto, también, que cuando vayamos a lo particular, es decir, a enjuiciar el guion, las actuaciones, la fotografía, el montaje, la escenografía, etc, que cada faceta este en un rango de bueno a excelente.

En lo que respecta al cine de República Dominicana, o sea, al cine de factura enteramente dominicana, debo decir, que por fin los dominicanos tienen ya las herramientas técnicas, las personalidades interesadas en este arte, el financiamiento adecuado, y hasta la base legal, que es la importantísima ley de cine No. 108-10 promulgada el 29 de julio del 2010 por el entonces presidente Constitucional de la República Dr. Leonel Fernández Reyna.

Por eso, actualmente la línea de producción cinematográfica en RD, está en su mejor momento, año tras año hay varias producciones netamente dominicanas, que se estrenan en las salas de cine dominicanas, pero cabe preguntarse y la calidad de esas creaciones cinematográficas criollas, Pa’ Cuando?

La respuesta a esta pregunta, aún está por verse.  Podemos enumerar un sinnúmero de títulos de películas dominicanas, tales como Sanky Panky, Tubérculo Gourmet, Los Paracaidistas, Cristiano de la Secreta, Vamos de Robo, Colao, Todas las Mujeres son Iguales, Profe por Accidente. etc., etc., y todas tienen como denominador común, que son comedias, pero comedias con los mismos actores en cada una de ellas, realizando las mismas muecas o gesticulaciones con sus respectivos clichés, los mismos chistecitos locales, las mismas miradas, los mismos sonsonetes vocales, en otras palabras, en dichas películas, los protagonistas hacen y dicen las mismas cosas que en sus programas de televisión, por lo que hay expresar y decirlo a viva voz que si viste una sola de esas películas las viste todas. Por consiguiente, esto que estamos viendo en nuestros cines no es una fisonomía de calidad cinematográfica, y estamos quizás sin darnos cuenta de tontería en tontería, aun teniendo ya, en nuestras manos los instrumentos tecnológicos que conlleva realizar este arte, y los que adoramos el cine de calidad, el cine de contenido especial, estamos impaciente, lucimos intranquilos, sobre todo cuando vemos que nuestros hermanos latinoamericanos pueden exhibir largometrajes, que han sido consideradas como joyas por la críticos de cine internacionales, incluyendo los estadounidenses y los europeos, y  ejemplos de ellos, daremos a continuación, son los siguientes largometrajes: de Argentina “La Historia Oficial”, de Puerto Rico “Lo Que Le Pasa A Santiago”, de México “Amores Perros”, de Uruguay “Whisky”, de Brasil, “Estación Central”, de Cuba “Fresa y Chocolate”, de Costa Rica “El Regreso”, de Colombia “Rodrigo D: No Futuro”, de Bolivia “El Día Que Murió El Silencio”, de Guatemala “Puro Mula” de Ecuador “Que Tan Lejos”, de Perú “La Teta Asustada” y de manera especial podemos mencionar a la laureada con el Oscar de la Academia como mejor película extranjera, la representación de Chile “ Una Mujer Fantástica”.

 

Dicho esto, se puede argumentar, quizás con sobrada razón, que el público dominicano lo que le gusta es el tipo de cine comercial, los chistes acartonados, los saltos y maromas de los personajes, los efectos especiales desmedidos, los argumentos bobalicones y sin sentido, y/o los melodramas cursis, porque al fin de cuentas no se va al cine a pensar o analizar, sino a botar el estrés y a olvidar los problemas, a reírse a mandíbula batiente, para luego decir al salir del cine, “ Que película más buena!”

Que hijo del sector Los Minas en Santo Domingo Este se va a deslumbrar por ese primerísimo primer plano de Timothe Chalamet en la secuencia final de “Llámame por mi nombre”

Con una actuación sobrecogedora e impresionante.

O que amigos de Cienfuegos, ese popular sector de Santiago de los Caballeros, va a comentar o a desmenuzar el histrionismo desbordante, en la escena de personalidades enfrentadas, creando en el espectador un clímax de tensión en el filme “La Duda” entre Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman.

Y poco le interesara a algunas damas de Piantini, eso sector de clase alta en la capital el guion del filme Argentino “La Historia Oficial”, donde las actrices Norma Aleandro y Chunchuna Villafañe recuerdan entre sollozos los desmanes y la barbarie de la dictaduras de derechas en Argentina en la década de los 70 .

Efectivamente, me he dado cuenta, a la gran mayoría de la población dominicana no le interesa el tipo de cine que a mí me interesa, empero, eso no significa que lo que estoy esbozando sea falso, lo que  se está siendo en cuanto a cinematografía en Quisqueya son puras tonterías, pura basura, disparates, y eso es una gran verdad, y aquí invoco a Antonio Gramsci, ese filosofo marxista italiano, que declaro en uno de sus escritos que la Verdad Siempre es Revolucionaria.

Pero por suerte aparecen en el firmamento de la filmografía dominicana excepciones, ahí tenemos desde el 1988, cuando aún el cine dominicano era una utopía “Un Pasaje de Ida”, como bandera de la excelencia,  y en los actuales momentos vale la  pena mencionar los filmes dominicanos “La Lucha de Ana” del cineasta Bladimir Abud, “Carpinteros” de José María Cabral, “Cocote” de Nelson Carlos de los Santos y “La Gunguna”de Ernesto Alemany, y porque no, “Nueba Yol” de Ángel Muñiz.

Confiamos en que la calidad se impondrá, y que vendrán buenos guiones, y que con el tiempo se forjaran buenos actores de la categoría de Zoe Zaldaña, la famosa actriz de origen dominicano, exhorto a los lectores que le den seguimiento, y que la vean en  la versión para la televisión del filme  “El bebe de Rosemary”, es exquisita, formidable, genial, y no esta pantomima repetitiva de estos comediante televisivos enganchados a actores de cine, sin menoscabo de  valores del arte escénico como Judith Rodríguez y Anthony Álvarez, y destacadas actrices del teatro que cuando incursionan en cine son fantásticas como Carlota Carretero, Olga Bucarrelly  y Lidia Ariza.

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