(Descubriendo las intenciones encubiertas a lo que nos empujan las personas). Vivimos en un mundo de locos, pero entre locos debemos respetarnos las demencias.

Estamos rodeados de gentes y diablos que nos pedirán que hagamos cosas que apareciesen unas correctas y otras incorrectas, pero dentro de lo que es llamado como bueno o malo hay un trecho de intenciones. Debemos descubrir qué quieren lograr de nosotros cuando nos empujan a una acción. María en una fiesta de boda le pide a Jesús que convierta el agua en vino. (Juan 2).

En otra ocasión Satanás pide al Señor convertir las piedras en pan. (Mateo 4). ¿Entre pan y vino cuál figura pareciese más espiritual?. Lógico que el pan. Sin embargo, María procuraba ayudar a una pareja de recién casados a sobrepasar una vergüenza y el diablo hacer caer al Maestro. Vivimos en un mundo de locos, insisto con esto, entre Marías colaboradoras y diablos que nos quieren hacer caer. No es lo de vino o alcohol como algunos extremistas quieren decir que fue “jugo de uvas”, fue vino y del bueno.

¿Acaso el pan no se nota más noble?, lógico que si, pero con intenciones oscuras. Cuidemos a quien le hacemos “coro”, tenemos mas tentadores que colaboradores. Viviremos entren pan y vino, entre Ángeles y demonios, entre Marías y diablos.

Busquemos el discernimiento antes de mover nuestras manos, estamos rodeados de Pilatos que se lavan las manos cuando se desatan las multitudes que señalan, se limpian con las aguas de la religión de sus maquiavélico cerebros y no han lavado sus corazones podridos ante Dios. Entre pan y vino, entre malos y buenos, busquemos la dirección de quien revela las intenciones del corazón.

Por Jenny Matos.

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