Arropándonos hasta donde nos alcance la sábana

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«Arropándonos hasta donde nos alcance la sábana» es un dicho popular en mi familia, donde se nos enseñó a vivir con lo que teníamos y a no esperar nada de nadie. Se enfatizaba diciéndonos que Dios le dijo a Adán: «Ganarás su pan con el sudor de su frente», que escucháramos bien, que no era que el pan no los daría el vecino del frente.

¡Ah!, pero la competencia, el afán y la ansiedad por las cosas materiales termina arropándonos la vida y dejando los pies de nuestra economía totalmente descubierto y con el frío de un presupuesto que no se ajusta a nuestros caprichos.

Anhelamos libertad financiera para una casa grande, el vehículo del año, pasear por los amplios pasillos del supermercado llevándonos hasta lo innecesario y dejando las góndolas vacías.

Pero lo correcto es arroparnos hasta donde la sábana nos alcance. Con una sábana corta no se puede arropar un cuerpo obeso, la dieta de nuestra abstinencia nos ayuda a que la sabanilla de nuestra economía nos cubra a la perfección. La sábana nunca se ajustará a nosotros es nosotros que debemos ajustarnos a ella.

No pidamos retazos ajenos, los retazos que nos faltan debemos coserlo en la máquina de nuestra innovación, volvamos creativos en asunto de aumentar ingresos que alargue la manta financiera. Como hacer una maestría para obtener un ascenso con su debido aumento salarial, aprender a hacer collares, vender ropa en el trabajo, crear un negocio por internet. Crecí haciendo arepas y mabí, abriendo sanes, creando pluriempleos, vendí ropa y cajas de productos de belleza. Eso me generó entradas extra que fueron de bendición para toda la familia.

Es bueno tener sueños de grandeza, disfrutar de lo bueno y la riqueza, pero por supuesto, todo deberá ir encaminado a ajustarse a nuestro presupuesto.

Vivir apegado a la apariencia empujado por la competencia y comprar todo lo que llega y todo lo que sale, el hombre y la mujer prudente construyen casas sobre la roca firme del ahorro, para que cuando vengan las lluvias, creciente de los ríos, soplen los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbe porque está cimentada sobre la roca de la planificación. Mientras los necios viven al «extremo el momento», sin pensar en el mañana y bailando la vida loca.

Si quieres tener los pies calentitos del reposo de no vivir endeudado, debemos tener cautela, sino los cobradores nos darán una pela de mucha preocupación, sin deuda se vive mejor, por tal motivo arropémonos sabiamente con la sábana de la conciencia y la sabiduría, de ajustarnos siempre a nuestra economía y ¡Hasta donde las sábanas nos alcance!.

Aprenda a decir “¡No!”: Puede que no sea fácil, pero aprender a decir que no, le va ayudar a equilibrar su presupuesto y evitar la peligrosa trampa de las deudas excesivas. Si no está en el presupuesto, entonces no debería comprarse en ese momento.

Los bancos nos invitan tentativamente a tomar préstamos y tarjetas de créditos, como la serpiente antigua con la fruta en mano en cada temporada del año, no seas esclavo de la deuda, aprende a decir ¡No! Y de seguro que vivirás mejor. Proverbios 22:7 El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta.

Escrito por Jenny Matos.

3 COMENTARIOS

  1. Así es debemos adaptarnos a lo que tenemos y luchar por conseguir lo que queremos pero mientras no llevarnos de aparentar y gastar lo que no podemos… muy buen escrito. Bendiciones

  2. Muy bueno y aplicable a tantas personas que viven en competencia con el que puede más que el, y se esfuerzan hasta explotar, consecuencia: derrota económica, deudas por pipa y a nada que echar mano para resolver. Líbranos Señor!!

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