El fundador de Telegram asegura que el gobierno de EEUU intentó sobornar a sus desarrolladores

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Lo que en un principio parecía en 2013 como un clon más de WhatsApp, hoy cuenta ya con más de 100 millones de usuarios activos. Telegram se ha consolidado como una plataforma de mensajería muy importante, y sus usuarios juegan a juegos, interactúan con bots, y además confían en una plataforma que técnicamente es segura. Dicha seguridad otorga bastante privacidad entre el intercambio de mensajes, algo que al parecer llamó la atención del gobierno de los Estados Unidos, que supuestamente trató de sobornar a los desarrolladores e influir al fundador de la compañía, Pavel Durov.

“Durante la visita de una semana que nuestro equipo realizó el año pasado a Estados Unidos tuvimos dos intentos de soborno a nuestros desarrolladores por parte de las agencias estadounidenses + presión del FBI”, ha replicado el propio Durov en un tweet que respondía a unas críticas contra su aplicación. En otra publicación, dijo que los desarrolladores tendrían que ser muy ingenuos para pensar que podrían administrar una aplicación de cifrado independiente/segura localizada en los Estados Unidos”.

Aunque los comentarios de Durov no se han confirmado, está claro que se encargan de destacar una tendencia en la que el gobierno estadounidense ha intentado interferir en servicios cifrados en alguna que otra ocasión. Y es que después de los ataques del 2015 en París, los oficiales pidieron que los cifrados end-to-end se hackearan para disponer de vigilancia, lo que habría implicado que servicios como WhastApp, Telegram e iMessage abrieran sus sistemas a los servicios de inteligencia.

Los mensajes de Telegram no se cifran de forma predeterminada, pero el servicio permite chats secretos que se mantienen protegidos. Esto aparentemente hace que la plataforma se convierta en una herramienta valiosa para grupos pro-ISIS, algo que produjo que la compañía bloqueara tras los acontecimientos de Paris 78 canales en 12 lenguajes diferentes relacionados con ISIS.

En defensa de su aplicación, Durov ha lanzado ciertas sospechas sobre Signal, su rival más directo. Al igual que Telegram, Signal tiene su propia aplicación, y también proporciona frameworks de cifrado a empresas como WhatsApp o Google (con Allo), y Durov ha dejado caer de que existe la posibilidad de que la seguridad se haya comprometido.

“El cifrado de Signal (el mismo de WhatsApp y Facebook), fue financiado por el gobierno de los Estados Unidos. Estimo que una puerta trasera se encontrará en los próximos 5 años a partir de ahora”. Está tan seguro de ello que incluso se anima a ofrecer 1 millones de dólares para que suceda.

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