Los niños y el divorcio

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Cuando una pareja se casa lo hace con el propósito de que sea para siempre, pero no siempre es así, y terminan con la separación, o sea divorcio, la simple palabra nos llena de incertidumbre y miedo,  el proceso es tedioso tanto por los trámites legales  como por la conmoción que conlleva para todo el sistema familiar, en especial para los hijo, éstos, son un punto neurálgico al momento del manejo del divorcio ya que se ven más afectados.

Para el año 2014 según las estadísticas realizadas por la Oficina Nacional de Estadística, 19,244 parejas se habían divorciado, lo que nos indica que es un alto índice de divorcios que se realizan y es lamentable ya que esto se traduce en su mayoría a muchos hogares con padres ausentes que dan las espaldas a esos hijos que quedan en el hogar, padeciendo a distintos niveles los hijos y la madre o padre que se queda con la custodia;

  • Económico – La pérdida de poder adquisitivo porque ya no hay dos entradas en el hogar y por otro lado si la otra parte no proporciona manutención ésto van en detrimento del tutor.
  • Emocional – Los hijos con conflictos emocionales, y el tutor con sentimiento de culpa por hogar dividido, estrés por el sobre giro, etc.

Consecuencias del divorcio en los hijos

¨El divorcio no puede considerarse como una causa de problemas psicológicos, sino como un factor que hace a la persona más vulnerable¨ (Vangyseghem y Appelboom, 2004)

Los efectos emocionales del divorcio en los hijos no están establecidos ya que influyen múltiples causas, desde su historia, habilidades emocionales, etc. Pero sí hay probables conductas e ideas que les surgen a ellos dependiendo la etapa que estén atravesando y que debemos de tomar en cuenta para que su desarrollo no se vea afectado, como son:

 

  • El sentimiento de la culpa que los niños sienten por la separación, creen que son los causantes de la misma y esto les afecta en gran medida en todos los aspectos. Les surge la idea de que tal vez por ellos es el problema, o quizás porque en ocasiones no se portan bien y así miles de ejemplos pudiéramos citar.
  • Temor al abandono, a temprana edad comprenden que sus padres son su todo y pudieran entender que ya no serán atendidos.
  • Ambivalencia de sentimientos, el divorcio hace que pasemos por un duelo y en los niños es difícil manejar el dolor, la ira, la confusión y demás, por lo que no tienen, en casi todos los casos, idea de cómo manejar estos sentimientos y pensamientos quizás erróneos.
  • Sentimiento de frustración, muchos niños y jóvenes intentan por medio a distintas conductas o historias, unir a sus padres y como es de esperarse fallan por lo que sienten frustración.

Podemos concluir recomendando que se busque terapia familiar para una guía en el proceso, y junto al terapeuta solicitar el soporte al centro educativo al que los niños asisten; además les  recomendamos que los conflictos deberán manejarse en intimidad sin involucrar a los hijos.

 

Lic. Laura Taveras
vvvPsicóloga

 

 

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